Chismes Grey's anatomy-Far Away

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This month Para no verte más

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Esta canción es super pegajosa. Yo no la tenía, fue cuando llegué al trabajo actual que la encontré, pues existía una máquina con música compartida donde la gente "depositaba" sus canciones y había de todo.


Si no fuera por La Academia, a lo mejor no la hubiera conocido, porque al grupo jamás lo he visto (y vaya nombrecito); ni idea de qué otras rolas tendrán.


La cosa es que en La Academia, la cantó Estrella (la del eterno pañuelo en la cabeza, para los que vieron el reality) y me encantó. Es bastante alegre.


Y, sería demasiado fácil poder decirle a alguien de manera tan alegre: "yo romperé tus fotos, yo quemaré tus cartas, para no verte más"...será?


Para no verte más
La Mosca Tse Tse




PD: está difícil romper fotos digitales...y no soy muy incendiaria...problema de diseño. Misión en proceso exitoso por el momento.
News for Ellen Pompeo

This week Sueños presidenciales

This week
Eso me pasa por andar leyendo noticias sobre Ministros que renuncian, viendo entrevistas con el susodicho Ministro y escuchando a Mr President hecho una furia desmintiendo las acusaciones...
Sí, cabal como dice el título, acabé soñando con el Presidente.

Estaba él de guayabera blanca, los lentes, las canas, en un fondo blanco, con micrófono. Mi mamá y yo lo estábamos entrevistando (saludos Madre) y le preguntaba yo qué ondas con el dinero del Estado. Me decía algo sobre un fideicomiso de 23 millones de dólares que eran para algo de Educación y que menos mal que era fideicomiso, así no lo podía tocar y no lo acusarían de robárselo.
Luego, en el sueño, tuve un pensamiento, que se quedó a nivel de pensamiento porque no se lo dije al Presidente - de esas cosas que uno se autocensura antes de sacarlas y no las dice - y era preguntarle si no habían Economistas en el Ministerio de Economía, porque se me hacía raro que German Cáceres - vaya usté a saber qué vela tenía este señor en el relato - no pudiera llevar las cuentas del Estado y que todo fuera tan mal.
Digo yo, por qué no pude soñar con las fotos tan chulas del área de la Bahía de San Francisco que ví ayer en el flick - cortesía de Víctor el link - de este excelente fotógrafo Calero, a quien la Alcaldía de San Salvador le plagió una foto para su web...no, con el tal Funes tenía que soñar la niña.
Mándeme cosas bonitas hoy: música, fotos, pensamientos, libros...a lo mejor cambio de sueños.
PD: ya se fijó que es miércoles? yo siento que es martes. El lunes me escapé - sin sueldo pues - pero me escapé, a la hermana república de Santa Ana =)
News for Patrick Dempsey

Chismes 'The Golden Girls'

Chismes
Los mejores éxitos nacen del riesgo.
Proponer una serie sobre la convivencia y desventuras de cuatro señoras de apreciable edad provoca, a la fuerza, una sensación de pavor en cualquier ejecutivo de televisión.
Pero alguien apostó por 'Las Chicas de Oro'. Y el resto, es historia de los ochenta.


'Las Chicas de Oro' es una sitcom clásica y de funcionamiento prototípico. Es decir, escenas graciosas y enredos cómicos que se resuelven en menos de treinta minutos.
Pero, en esta ocasión y de entrada, sólo el aspecto de la serie arranca la sonrisa y asegura el confort.


Ambientada en un luminoso apartamento de Miami, enseguida queda claro que nada malo puede suceder en el mundo de 'Las Chicas de Oro'.
Sus cuatro protagonistas conforman un póker de damas rumbosas, cuyos caracteres se encuentran y se enfrentan en sus aventuras cotidianas.


La risa se halla en la potenciación de la marcada personalidad de cada una; la carcajada, cuando se las embarca en situaciones teóricamente impropias de su edad.
Valga el ejemplo el memorable episodio en que Dorothy, Blanche y Rose son confundidas por unas prostitutas.


Las situaciones de 'Las Chicas de Oro' se vertebran normalmente a través de la oposición creada entre la candidez de Rose y la calentura de Blanche, mediada con el refunfuño de Dorothy y rematada con la observación marciana, nihilista o directamente hiriente de Sophia.


La serie habla de la amistad y de la necesidad de aprovechar la vida hasta la última gota, pero también de que los miedos y los defectos no se curan solos.


Asunto que se evidencia cuando se reflejan los temores de Rose, el orgullo pueril de Blanche y los conflictos madre-hija entre Dorothy y Sophia.
Nunca es tarde, dice 'Las Chicas de Oro', para vivir y para cambiar.


Las chicas se quieren mucho y se necesitan manifiestamente.
Pero sitcoms como ésta funcionan cuando sus personajes se comportan como miserables, se hacen la puñeta, actúan con cobardía y pretenden irse de rositas ante los problemas. Es donde está lo divertido.


Otro aspecto que distingue 'Las Chicas de Oro' de entre el mundo sitcom nace de una peculiaridad propia de las viejas: han vivido mucho y, por tanto, tienen mucho que contar.
La serie no duda en parodiar la batallita.


Las historias del Saint Olaf de Rose, la evocación de la Sicilia de los años cuarenta que conoció Sophia y las encendidas epopeyas sureñas de Blanche están diseñadas para comprometer la paciencia de Dorothy y para asegurar la risa en el espectador.


'Las Chicas de Oro' duró siete temporadas y fue reina televisiva en todo el mundo.
Sus geniales actrices pasaron de ser catódicas habituales a convertirse en unas divas totales.


Cuando Bea Arthur manifestó su cansancio, los productores decidieron terminar la serie, y trasladar a Estelle Getty, Betty White y Rue McClanahan a un spin-off.
'El Palacio de Oro' no tuvo la misma resonancia, entre el agotamiento de la fórmula y las consecuencias de continuar la aventura golden girl sin una de sus piezas.


'Las Chicas de Oro' abrió las aguas para muchos shows femeninos y es el modelo evidente del que han bebido series como 'Sex and The City' o 'Mujeres Desesperadas'.
Todavía se mantiene como un paraíso de cabelleras lacadas, galanes de pelo cano y chándales fluorescentes.
Y tartas de queso, of course.

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Fotos Actores Sueños angustiantes

Fotos Actores
Soñé raro y mezclado, pero eso no es extraño, más bien es frecuente. Mi mente hace un mega mix de los sucesos diarios y me los presenta en películas inverosímiles – a veces en blanco y negro – que hacen que me levante con la sensación de que algo raro ha sucedido.

Ahí estaba yo, en un sitio lo alto de una montaña, con 3 de mis compañeras de trabajo – 2 de las cuales ya no trabajan aquí – y un señor con un aire de semejanza a Cuasimodo, sin la joroba. Me acerco al señor, quiero que me devuelva mi DUI. No me lo quiere dar, pero al final logro convencerlo. Me dirijo a la puerta y le digo a la Cushi - una de mis compañeras – que en cuanto recupere su DUI, se escape, que la estaré esperando en La Gran Vía para llegar a un sitio seguro. Me doy la vuelta, ella se acerca al hombre y no le da el DUI. Lejos de eso, la "hipnotiza" y cuando miro de reojo, ella está dormida, envuelta en una sábana, y mi otra compañera al lado de ella en iguales circunstancias. Salgo del lugar, llego a una calle que va en bajada, de concreto, y busco por todos lados un libro grande, primera edición, que bien puede ser Vivir para Contarla o Retrato en Sepia, se parece a los dos. No lo encuentro.

Me voy sin el libro, con la sensación de que algo me falta, pero debo irme o me atraparán de nuevo.

Paso por el centro, supuestamente de Santa Ana, pero no es ahí. Se parece a un centro de San Salvador ahí a un costado de la Biblioteca Nacional, como yendo para San Marcos, la ruta de la 10 y la 1. Pero tampoco es ahí. Lo que sé es que esa calle inexistente ha sido locación en sueños anteriores.

Llego a un lugar, donde el peque está atrapado. Lo encuentro y le digo que se vaya conmigo, pero no quiere, está jugando feliz. Al final, logro convencerlo de que nos vayamos. Llegamos a la salida y hay un portón cerrado con candado, que estaba abierto cuando llegué. Se me ocurre pasar por abajo. Yo paso, pero el peque se queda del otro lado. Un niño lo llama desde adentro y se regresa. Me descubren. Salgo corriendo y me quedo en la esquina, mirando hacia adentro, pensando cómo rescatarlo. Despierto. Angustia.

Interpretación: fácil, no necesito a un "lector" de sueños para éste.

El tipo Cuasimodo es un señor, dependiente de una zapatería donde entré ayer, sólo a ver y no compré nada – es que liquidación a $60 no es liquidación – y con cara de desconsuelo me dijo "hubiera aprovechado las ofertas de hoy".

El DUI es porque en esta semana fui al banco y luego a otro sitio. Cuando llegué al otro sitio me pidieron el DUI y, sorpresa, no estaba en la billetera. "Lo dejé en el banco" pensé. No comí a gusto pensando en el tal DUI y el lío que sería recuperarlo. Al regresar estaba en el carro.

La Cushi se va para Canadá en 2 meses, no la vere en años.

El libro es porque ayer a mediodia salí a comer tarde, después de una larga reunión. Me quería despejar la mente y a la mitad del camino me di cuenta que no llevaba nada para leer. Sentí un vacío existencial que rellené con palitroques :S

Santa Ana? Mi papá está enfermo, y no puedo ir a verlo tan frecuente como quisiera.

Lo del peque. Tengo una reunión de trabajo que usualmente era un dia de 4:30 a 7:30 pm. El cliente tuvo a bien pedirla para un dia distinto, de 6:00 pm en adelante, pronostico que hasta las 9:00. No tengo quien lo cuide en ese lapso. Me debato entre decirle a mi jefe que no puedo ir a la reunión – y coño, es parte de mis responsabilidades laborales, es mi proyecto – o...o la verdad no sé. Le he dado miles de vueltas y no encuentro solución.

Se hacen psicoanálisis hollywoodenses a domicilio.
News for Dra Calli Opeiphigenia Torres

Telefe How I Met Your Mother - Episode 5.14 - The Perfect Week - Sneak Peek

Telefe


News for Dr Owen Hun

This month 1970

This month
Cuando llegó la policía, el Doctor MacDonald yacía herido. Su mujer embarazada y sus dos hijas habían sido brutalmente asesinadas.
El Doctor MacDonald declaró que unos hippies habían entrado en la casa y, en nombre del ácido, habían ejecutado a su familia.


El Doctor MacDonald era respetable, fue el chico más popular del instituto y Richard Nixon le hubiese dado un apretón de manos.


El año anterior, el hombre había llegado a la Luna. En 1970, el maldito Apollo 13 estallaba en el Pacífico.


Porque 1970 mató a 1969. En medio de sangre, sobredosis, resaca y catástrofe, nacía otra era, contradictoria, llena de deudas, un tanto cínica.
Se acabaron los Beatles, Diana Ross dejó las Supremes, el mes de octubre devoró a Janis Joplin y no quedaron más días para Jimi Hendrix.

Entre excesos y tormentas, se miraba a épocas más inocentes con manifiesta nostalgia. El sentimentalismo se ponía de moda.


Los hermanos Carpenters querían estar 'Close To You' y Linda Ronstadt evocaba un 'Long Long Time'.
Eran dos odas a los amores platónicos, ideales para el fin de la rebelión, diseñadas para el momento en que los sueños adolescentes volvían a encerrarse en pisos de arriba y suspirarse en discos de vinilo.


Ali MacGraw y Ryan O'Neal hacían llorar con 'Love Story', que nos recordaba que lo bonito se acaba.
¿Quién tenía la culpa de que el sueño se hubiese terminado? ¿La CIA? ¿Richard Nixon? ¿El Vietcong? ¿Yoko Ono?
Los Beatles ya lo decían. Déjalo estar. Let it be.


Van Heflin subía al avión de 'Aeropuerto' con una bomba en su maletín, la Torre Norte del World Trade Center se erigía orgullosa por primera vez y Salvador Allende era elegido presidente de Chile.


Una calma siniestra inundaba las listas de bajas en Vietnam, al mismo tiempo que el cruel monzón detenía la contienda.
En casa, se sucedían las preguntas y las sentencias acerca de las tropelías de My Lai.


Black Sabbath abría las puertas del heavy metal, y unas inolvidables 'locas' de San Francisco nos enseñaron en qué consistía ser gay; 'Los Chicos de la Banda' marcaban los pasos de la revolución sexual, única herencia exitosa de la década anterior.


A pesar del enrarecido clima de 1970, el futuro iba a traer buenas cosas. Como indicaba la apertura del show de Mary Tyler Moore, 'you're gonna make it after all'.


Conocimos a 'Patton' y a la Morritos Calientes de 'MASH'. Dos películas, dos irreverentes retratos de las campañas extranjeras, dos espejos de Vietnam bajo coartada.


Para 'MASH', Rick, el hijo de Robert Altman, compuso 'Suicide is Painless', melodía triste y bufonesca, lo más cercano a una definición exacta de la era que comenzaba.


Jack Nicholson era el héroe adecuado, tras pedir un heterodoxo sandwich en 'Five Easy Pieces'.
Y 'Más Allá del Valle de las Muñecas', secuela/parodia del éxito sesentero, terminaba con masacre en chalé de Beverly Hills.
Porque nadie paraba de pensar en Sharon.


No entraron ningunos hippies en la casa del Doctor MacDonald. El escenario era una burda imitación del asesinato de Sharon Tate.
El respetable Doctor MacDonald masacró a su propia familia y nunca dijo porqué.


Como cantaba Gordon Lightfoot, 'si pudieras leer mi mente, qué historias te contarían mis pensamientos'.

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